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La obra narrativa del gran maestro Borges ejemplifica a la perfección varios de los principios básicos del buen contenido en Internet.

La obra narrativa del gran maestro Jorge Luis Borges, de cuyo nacimiento se cumplen hoy 112 años tal y como nos recuerda Google con un acertadísimo “Doodle”, ejemplifica a la perfección varios de los principios básicos del buen contenido en Internet.

Si ya lo decía Borges…

Los relatos de Borges, creador inabarcable que consideraba “un desvarío laborioso y empobrecedor”[1] componer vastos libros para “explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos”[2] y que nunca escribió una novela, no necesitan ser desbrozados y apenas toleran el resumen. Cada párrafo es un descubrimiento, una pieza de belleza austera, aguda y plena de sentido. No hay frase que no cumpla una función o en la que sobre un punto o una coma.

Borges abominaba de los excesos cometidos por esos literatos que envuelven el mensaje en adornos, postizos y veladuras. Defendió con tesón el principio ultraísta de la supresión de adjetivos inútiles y frases medianeras.

Internet habría apasionado a Borges, creador de mundos que convierten al espectador en parte de la historia e inventor de la “biblioteca infinita”[3], pero también lo habría escandalizado, ya que los contenidos de la Red padecen el repertorio completo de defectos que lo abrumaban: no es exagerado decir que en la world wide web cada perla de información la encontramos enterrada bajo toneladas de basura y la repetición es casi la norma.

Hagamos un esfuerzo por no contribuir a saturar la Red de contenidos duplicados, textos de relleno, reflexiones manidas, ideas repetidas hasta la saciedad y entradas en los blogs que dicen en veinte párrafos lo que se podría explicar en uno.

Como sugiere la ilustración de este post, para tener éxito en la Red hay que aportar la mayor cantidad posible de valor por cada segundo de atención de los usuarios. Con rellenos, circunloquios, duplicaciones y refritos, estamos en el mal camino. Si ya lo decía Borges… ;-)

Borges intuía la necesidad de colocar al lector como participante activo de la obra y abogaba por ofrecer la esencia del mensaje sin distraer al receptor con artificios inútiles. Dos enseñanzas a tener muy en cuenta por los creadores de contenido del s.XXI…

La insospechada relación entre Borges e Internet

No faltan comentarios y reflexiones contemporáneas que ponen a Jorge Luis Borges en relación con Internet y lo perfilan, en un sentido casi filosófico, como uno de los eruditos que de alguna forma prefiguraron la world wide web decenios antes de su creación[4][5]. Borges intuía la necesidad de poner al lector como un participante activo de la obra y abogaba por ofrecer la esencia del mensaje sin distraer al receptor con artificios inútiles. Dos enseñanzas, entre otras, a tener muy en cuenta por los creadores de contenido online del s.XXI.

Notas:
1 y 2.- Borges, Jorge Luis. 1944. Ficciones, prólogo.
3.- Borges, Jorge Luis. 1944. Ficciones, cuento La biblioteca de Babel
4.- Sassón-Henry, Perla. 2007. Borges 2.0: From Text to Virtual Worlds. Peter Lang Publ. ISBN 978-0-8204-9714-3
5.- Cohen, Noam. 2008. Borges and the Foreseeable Future. The New Yor Times, 6 de Enero de 2008 [http://www.nytimes.com/2008/01/06/books/06cohenintro.html]