Un repaso por las malas prácticas más comunes en Twitter. Descubre lo que no te conviene hacer, y diferénciate en positivo.

¿He usado en el título la palabra “jamás”? Uy, perdón. Solo es una licencia literaria para llamar tu atención; al fin y al cabo, ya sabemos que las reglas están para romperlas de vez en cuando, aunque…

No es lo mismo romper las reglas por una buena razón que saltárselas por pura ignorancia, ¿verdad?

En cualquier caso, las pautas que planteo en este post no son, ni mucho menos, “las reglas del juego”, sino simplemente “mis reglas”. ¿Cuáles son las tuyas?

Mi propósito no es otro que darte ideas, a ser posible razonadas, para que saques tus propias conclusiones. Espero que me acompañes, y que mi enfoque te resulte útil.

Estas son las 22 cosas que te propongo no hacer jamás en Twitter:

1- Buscar el rock star follower-friend ratio

Me explico:

Si solo sigues a 1 persona de cada 100 que te siguen a ti, ¿es por alguna razón en particular o porque intentas decirnos algo con ello?

Estos ratios de “estrella del rock”, a veces tienen explicación lógica: personajes famosos, grandes marcas, instituciones, autoridades, gurús… En cambio, otras veces son un tanto antinaturales.

Cuando no encuentres explicación aparente, quizás te sientas tentado de pensar que la causa de esta asimetría es un ego bien alimentado, y probablemente estarás en lo cierto, pero no lo eches en cuenta; en las redes sociales hay que ser generosos con los pecadillos ajenos, y todos tenemos defectos. Ay, la vanidad.

He observado, por otra parte, que hay tuiteros que siguen a un gran número de usuarios para conseguir follow-back (que les sigan de vuelta), y después dejan de seguirlos abruptamente y a la vez. Creen que así se pueden fabricar un perfil de “persona admirada e importante” (todo el mundo me sigue pero yo no sigo a nadie). Esto está muy feo. No lo hagas.

2- Tener un perfil incompleto

De pequeñito me enseñaron que cuidar mi imagen es una forma de mostrar respeto por los demás. En las redes sociales he aprendido que un perfil en blanco transmite mucho; tanto como una imagen descuidada y poco higiénica: pereza, dejadez, desapego por el medio social, poca competencia, provisionalidad…

Cuando dejas en blanco tu perfil no estás “no diciendo nada”; al contrario, estás hablando de ti mucho más de lo que crees. Cuidado con los “perfiles perezosos”.

Subir una buena foto y escribir una bio (descripción del perfil) adecuada, no te llevará apenas tiempo. No dejes de hacerlo.

3- Agradecer un follow pidiendo más follows

¿Envías mensajes de agradecimiento a tus seguidores diciéndoles que, ya de paso, te sigan también en Facebook, y en tu blog, y aquí, y allá, y en todas partes? ¿Qué impresión crees que se llevan los demás cuando los tratas de esa forma?

Míralo de este modo. Imagina que al hacer tus compras en el supermercado una marca te “agradece” tu confianza así:

“Gracias por comprar esta lata de tomate frito; celébralo comprando otra.”

Ni a Groucho Marx se ocurriría una fórmula de agradecimiento tan surrealista. Desde luego, no sería la mejor manera de hacer branding, ¿verdad? Así que ya lo sabes:

Si quieres dar las gracias, limítate a dar las gracias.

…Y si quieres promover más follows en otras redes, hazlo en otro momento o de otra manera. Por ejemplo: “te invito a conocer…”

4- Abusar de los automatismos

Digo “abusar” por pura moderación, y por no meter demasiado sesgo personal a mis consideraciones. Si embargo, pensándolo mejor, casi te recomendaría que intentes no usar automatismos en absoluto para comunicarte con los demás. Úsalos, todo lo que puedas, para medir, monitorizar, filtrar, y programar la publicación en distintas redes de tus posts (te recomiendo mucho HootSuite). Para conversar, no dejes que un automatismo te suplante.

Las personas tenemos límites. No es posible agradecerlo todo siempre. Ni tampoco necesario. Observa lo que hacen los tuiteros y blogueros más expertos y mejor valorados (por ejemplo, la escritora @NataliaGomez_es). Es una cuestión de actitud y de estilo, no hace falta convertir la etiqueta en un ritual obsesivo.

5- Usar la descripción del perfil (bio) como otra cosa

La bio está para contar a los demás quién eres, qué haces, qué intereses tienes. En definitiva, su función es descriptiva.

Si eres tan importante que todo el mundo ya sabe a qué te dedicas y los que no te conocen no te interesan, quizás desees arrojar desde las alturas un pensamiento genial, preferiblemente irónico o indescifrable, para impresionar a los demás, pobres mortales. Gracias.

En cambio, si usas Twitter con una orientación profesional y no eres Super-CEO, el business angel que vuela de verdad, entonces será mejor que seas lo más descriptivo posible. Y si aún te sobra espacio, lúcete con esa frasecita ingeniosa o inspiradora que te ronda la cabeza, que lo cortés no quita lo valiente ;).

6- Ser negativo y quejarse constantemente

Dicen algunos anglosajones que “si no aportas soluciones eres parte del problema”. Como refrán, me parece un poco radical, pero me gusta, porque refleja el tipo de actitud que hay que tener para salir adelante:

¡Movilízate para promover soluciones! Sé constructivo.

La mayoría de las quejas que se leen en Twitter no dicen nada que no sepamos. En otras palabras, no aportan nada. No resuelven nada. Además, está demostrado que producen rechazo, incluso cuando nos parece que conseguimos el efecto contrario. Hay muchos estudios sesudos sobre el tema, pero como primera aproximación dejo aquí un enlace a un sencillo gráfico publicado por el experto Dan Zarrella: Data Shows that Negative Remarks Lead to Fewer Followers. La negatividad en redes sociales, no funciona.

7- Hacer ego-branding

Las redes sociales son para establecer vínculos, no para erigir torres de marfil.

Si utilizas las redes como un vehículo de expresión para tu única satisfacción, y no aportas nada a los demás, no las estás usando bien.

No me cuentes lo que has desayunado, cuéntame algo que me sea útil, hazme reír, hazme pensar, sorpréndeme. En una palabra, sé generoso.

8- Definirte en negativo, por oposición a algo

Hace unos días publiqué un tuit que decía algo así:

“Definirte por oposición a algo es ineficaz, y es triste”.

En términos de branding, definirse en negativo es claramente ineficaz. Las marcas deben definirse siempre en positivo, por lo que aportan, por los valores a los que se asocian.

En términos personales, definirte por oposición a aquello que rechazas es sencillamente injusto contigo mismo.

Defínete por lo que haces, por lo que vales, no te muestres ante los demás como una imagen en negativo de otra cosa.

9- Abusar de los hashtags

Un hashtag debe cumplir al menos dos requisitos:

  • Ser un término de búsqueda que define el asunto del tuit
  • Ser relevante para los demás

En otras palabras, un hashtag es una palabra clave. Salvo casos excepcionales, lo ideal es que un tuit tenga un solo hashtag, o como mucho dos.

10- Mantener “públicas conversaciones privadas”

Twitter no es una aplicación de chat. En tu móvil, tu tablet y tu equipo de sobremesa dispones de fantásticas herramientas para conversar en privado, algunas de las cuales son de uso prácticamente universal.

Twitter es una red social abierta. Ahí reside su éxito y ahí es donde está su utilidad frente a otras redes “de amistad” (Facebook) o verticales (LinkedIn). Salvo que protejas tus tuits (Cómo proteger y desproteger tus Tweets), todo el mundo podrá ver lo que publicas, y tus mensajes aparecerán automáticamente en las pantallas de tus seguidores. Si quieres compartir cosas solo con amigos, Twitter no es la elección más adecuada.

11- Pedir que te retuiteen (en ciertos casos)

Déjame que empiece hablándote de las excepciones: si estás promoviendo una causa de interés general y no algo en lo que tengas un interés personal, comercial o proselitista, puede tener sentido pedir a los demás “Please RT”, “Por favor RT”. En cualquier otro caso, te recomiendo no hacerlo.

Lanza tu mensaje al mundo, exprésate con libertad; si alguien sintoniza con lo que dices y lo quiere difundir, lo hará; deja que suceda, no lo fuerces.

12- Hacer “biobombo”

Hacer autobombo en un tuit puede considerarse como un desliz perdonable, si no se repite mucho, pero hacer “biobombo”, autobombo en la bio sin anestesia, son ya palabras mayores.

El auto-elogio no conduce a nada. Bueno, sí, en algunos casos conduce al ridículo. ¡Las tonterías que se pueden llegar a leer!

Basado en hecho reales:

  • MAL: “Soy inteligente, atractiva, inquieta y una ganadora nata…”
  • BIEN: “Me interesa la cultura, la belleza, hacer cosas diferentes y aprender para lograr mis objetivos. ¿Qué te interesa a ti?”
  • MAL: “Esta empresa es la mejor… Pulverizando a la competencia…”
  • BIEN: “¿Necesitas…? Podemos ayudarte… ¿hablamos?”

13- Comportarte como un “bot”

Si te comunicas con la gente usando siempre el mismo formato, sin personalizar las respuestas y con un tono frío y rutinario, la gente creerá que tus mensajes son automáticos. Qué injusto ¿no? ¡Después todo el trabajo que te has tomado!

Así que ya sabes:

Sé espontáneo, próximo, amistoso, original y oportuno. O por lo menos inténtalo.

14- No agradecer nunca nada

No siempre se puede. No hay que obsesionarse. Tampoco es necesario agradecer “uno a uno” los retuits, ni tener una palabra original de gratitud para cada tuitero que difunde nuestros mensajes. Un tuit colectivo, dando las gracias a varias personas que nos han retuiteado, siempre que podamos, es suficiente.

Cuando algún RT nos resulta especial, por el entusiasmo, por un elogio, por venir de una persona influyente o con la que tenemos una relación personal, no está de más corresponder de una forma más elaborada.

15- Forzar a conversar a personas que no conoces

Mucha gente lo hace. Se pone un mensaje sin venir a cuento y se menciona a otras personas, a ver si dicen algo. Esto va de conversar ¿no?

La conversación no se puede forzar y las estrategias “de puerta fría” en la redes sociales no valen.

Las relaciones se construyen poco a poco, en un proceso de siembra y cosecha, dejando obrar a la naturaleza.

16- Avergonzar públicamente a quien comete un error

Tiene sentido corregir públicamente a los demás, con respeto y con prudencia, cuando se trata de matizar o rebatir información como parte de un debate. Sin embargo, cuando se trata de errores que pueden poner en evidencia la cultura, la profesionalidad o la formación de alguien, hay que ser cuidadosos, tal y como lo seríamos en nuestras relaciones interpersonales del entorno físico.

Es mucho más amistoso y, hasta cierto punto, solidario, advertir de un error “de bulto” en privado, de modo que el autor tenga oportunidad de rectificar y salir airoso. Seguro que nos lo agradece. Así se hacen amigos, con la generosidad por delante, y sin pasarnos de listos, en Internet y fuera de Internet.

17- Hablar contigo mismo

¿Hablas solo por la calle? Si lo haces de manera deliberada y te gusta, posiblemente también te satisfará hacerlo en Twitter. No hay diferencia alguna. Eso sí, no olvides que:

  • 1º- Esa actitud no es precisamente muy “social”
  • 2º- Twitter es una red “social”

18- Tuitear sin pensar

Decir “lo primero que se te pasa por la cabeza” a los cuatro vientos, sin pensar, suele tener consecuencias no deseadas, en Twitter, y en la vida en general. Si lo haces a través de una cuenta anónima, no problem, pero… ¿decir sin pensar cosas que no interesan a nadie mientras te ocultas tras una máscara te motiva? ¿en serio?

19- No verificar los enlaces que compartes

Pasa constantemente, sobre todo con los acortadores de enlaces: en el proceso de corta-pega te dejas perdido un trozo. A veces, copias el enlace equivocado, y mandas a tus seguidores a la web de tu peluquera en lugar del último post de tu blog (caso verídico).

Si compartes un enlace, comprueba que funciona y que lleva al lugar correcto.

20- No atribuir la autoría

Si alguien dice algo interesante y lo quieres difundir, hazlo mencionando al autor. Es lo justo. Además, éste será notificado, y quizás te agradezca tu detalle, te siga, o entable una conversación productiva.

Si repites una cita genial, aunque sea de un autor muerto hace 200 años, no olvides citar su nombre. Puede que no sea tu intención atribuirte méritos ajenos, pero si parece que es lo que haces, tu imagen se resentirá igualmente.

Si compartes un enlace a un artículo de un blog o un medio de comunicación, en la medida de lo posible cita el origen por su cuenta de Twitter (normalmente tendrá una). Es cierto que en el destino del enlace se verá a quién corresponde la autoría; también es cierto que algunos medios, por despiste o porque no lo consideran importante, no ponen su cuenta automáticamente en el texto del tuit cuando usas el botón social “Twittear”. Pese a todo, no está de más ser escrupuloso en estas cuestiones, con independencia de que no siempre puedas (140 caracteres dan de sí muy poco).

Una buena forma de establecer relaciones en Twitter es mencionar al autor del artículo en lugar de al medio (o mencionar a ambos). Si es un autor famoso, quizás no repare en tu mención, pero si no lo es tanto, es posible que te conteste y que se convierta en un contacto interesante.

21- Usar los mensajes directos con fines publicitarios

Cuando alguien tiene la deferencia de seguirte, no lo castigues con mensajes directos de naturaleza publicitaria. Quizás ese seguidor decida que mereces ser etiquetado como spammer (Cómo reportar por spam en Twitter), y si Twitter recibe más notificaciones de ese tipo contra tu cuenta, te puedes llevar una desagradable sorpresa.

22- Mandar mensajes directos a personas a las que no sigues

Twitter te permite mandar mensajes directos a cualquier persona que te siga. Si envías un mensaje a alguien, por ejemplo para agradecerle que te haya seguido, y tú no sigues a esa persona, no te podrá contestar. ¿Percibes la asimetría?

¿Crees que es correcto tener una “conversación”, o mejor dicho monólogo, con alguien que no te puede responder por la misma vía? Si crees que sí, adelante, mucha gente también lo cree, a juzgar por su conducta. Yo no. Es más, pienso que este tipo de relaciones asimétricas son la antítesis de todo lo que representa la web 2.0.

No diré lo obvio

Sí, ya sé que en esta lista no pone “no insultar”, “no hacer spam” ni otros excesos similares. Como ves, no se me han olvidado esos vicios, simplemente no me ha parecido pertinente abusar de tu tiempo mencionado cosas que son demasiado obvias.

Aún así, seguro que me he dejado en el tintero cosas importantes. Si echas en falta alguna mala práctica, no dudes en dejarme tu comentario. Habrá ocasión de incluirla en algún post futuro ;)

¡Gracias por haber leído hasta aquí! Espero haberte sido útil. Y recuerda: no tomes nada al pie de la letra, y saca tu propias conclusiones.