El impacto negativo de las faltas de ortografía en SEO, social media y comercio electrónico puede ser mayor de lo que pensamos.

Nunca han faltado buenas razones para extremar el cuidado con la ortografía, aunque algunos siempre han encontrado excusas para no hacerlo. Afortunadamente, los díscolos del lenguaje lo van a tener ahora mucho más difícil. En el entorno de las nuevas tecnologías, cada vez hay más razones y de más peso para cuidar la calidad de lo que se escribe.

En las últimas semanas no deja de comentarse que el nuevo algoritmo de Google podría penalizar la mala ortografía[1], e incluso la mala redacción (nota: editado el 24/10/2011 – ver un post publicado posteriormente que sobre este tema: SEO: ¿es la ortografía un factor de los rankings de posicionamiento? ). Además, también hay pruebas que demuestran algo que el mero sentido común nos hacía sospechar: escribir mal significa vender menos[2].

Atención a la reputación y la credibilidad

Una redacción descuidada y con faltas de ortografía pone en peligro la credibilidad y la reputación de las personas y las marcas. Pensar que en las redes sociales “estas cosas se disculpan” es un error grave. Puede que no tenga importancia en el ámbito de lo privado, pero en el profesional sí. Y mucha.

En el caso del comercio electrónico, con frecuencia se ven excesos difíciles de digerir. ¿Cómo espera alguien generar la confianza necesaria para conseguir una venta con un texto lleno de faltas?¿Es una buena decisión hacer traducciones automáticas de contenidos comerciales? Si la mala redacción y ortografía son síntomas habituales del phishing y el spam ¿Qué efecto pueden tener en el consumidor esos mismos defectos asociados a nuestros productos y servicios?

Según una información publicada recientemente[2], la mala ortografía en Internet podría estar teniendo un impacto de millones de Libras en el Reino Unido. No hay razón para pensar que en los países de habla hispana la situación sea diferente.

Selección de personal para community management

Si a la izquierda de un texto en Facebook o en Twitter aparece el logotipo de una marca, es la marca la que habla. Puede que quien escribe en nombre de la marca sea un crack de las relaciones públicas con una inteligencia emocional brillante y millones de amigos, pero si escribir no es lo suyo, podemos tener un problema. Atención departamentos de recursos humanos y head hunters: mucho ojo con los criterios de selección (prefiero no poner ejemplos pero se ven ofertas de empleo que ponen los pelos de punta). El community manager no es un animador social ni un RRPP de eventos, es la voz de una marca que interactúa con sus clientes. En cierto modo, es la marca misma.

Por cierto, existe un debate apasionante sobre si las marcas deben conversar en las redes sociales a través de “perfiles de empleado” o “perfiles genéricos”. ¿Tú qué opinas? Ambas opciones presentan ventajas e inconvenientes. Lo importante es tomar una decisión habiendo sopesado las dos, y no dejarse llevar por la inercia.

Un +1 para Google

Este nuevo esfuerzo de Google por primar la calidad en los contenidos y combatir las técnicas black hat[3] es loable en muchos sentidos. Además de servir para mejorar la funcionalidad del servicio de búsquedas, es un estímulo que contribuye decisivamente a un Internet más “limpio”. Es pronto para hablar de resultados, pero la mera intención constituye ya un gran éxito en sí misma.

El coste de redactar bien

En ocasiones, la causa de los problemas en la calidad de los contenidos es la baja cualificación profesional (o el empleo de profesionales con una cualificación inapropiada, lo que al final viene a ser lo mismo). Hace algunos años escuché en boca de un veterano del emprendimiento una frase que decía más o menos esto: “me cuesta más dinero cuidar la redacción que no hacerlo”. Espero por el bien de Internet que el escenario haya cambiado desde entonces.

Merece la pena dedicar tiempo a repasar con cuidado lo que escribimos. Las consecuencias de no hacerlo pueden ser dolorosas.

Espero haber puesto mi granito de arena por un Internet libre, en lo posible, de contenidos de baja calidad. Más abajo incluyo una selección de enlaces interesantes sobre el tema tratado en este post.

Notas:

[1]:
Cómo evitar ser penalizado por Google Panda
Google Panda: Lucro o calidad
Google Panda: El buscador se vuelve más inteligente
[2]:
La mala ortografía le cuesta caro a las ventas por internet
[3]:
Black Hat SEO: Cómo no hacer SEO