El ego-branding es la antítesis del marketing de atracción. Cuando el ego controla nuestra marca personal, causa rechazo en la audiencia y nos aleja de nuestras metas profesionales.

La web 2.0 tiene asociados importantes valores positivos que reflejan, a la vez que contribuyen a configurar, una nueva sociedad. Ninguno de estos valores es compatible con los grandes egos. Ni con los muy pequeños.

Pero los egos, tu ego, el mío y los egos de todos los demás, enormes o diminutos, conspiran en la sombra para hacer valer sus intereses. En ocasiones buscan notoriedad; a menudo prefieren ocultarse. Seamos conscientes o no de ello, condicionan nuestras carreras profesionales, para bien o para mal.

Algunas personas no tienen dificultad en mantener su ego a raya. Otras se esfuerzan sin mucho éxito. Tampoco faltan las que se entregan por completo al culto de sí mismas para descubrir, generalmente cuando ya es tarde, que esa devoción solo es buena si el ego y la persona son iguales en grandeza, fenómeno a todas luces improbable.

Pero los excesos se dan por los dos extremos. La educación que hemos recibido, el miedo a la sobreexposición en un canal que da vértigo, las inseguridades que todos arrastramos, muchas veces nos llevan a ocultamos, a hacernos más pequeños de lo que somos.

Un rasgo común a muchas culturas es el engrandecimiento de la persona a través de la contracción de su ego, pero ¿el exceso de modestia es un exceso de virtud?

Es normal sentir un poco de recelo frente a un canal que aún no forma parte de nuestra tradición cultural pero ¿acaso “miedo” es sinónimo de “modestia”?

Los expertos en branding personal no dejan de advertir contra los problemas que los egos incontrolados pueden crear a sus dueños. Al respecto, me gustaría aportar una reflexión que considero necesaria desde el punto de vista de la estrategia online:

Un ego incontrolado se detecta desde la primera impresión, causa rechazo y nos aleja de nuestras metas profesionales. El ego-branding es la antítesis del marketing de atracción.

¿Cuáles son tus (verdaderos) propósitos en la Red?

Todo proyecto web profesional, ya sea un blog o un sitio corporativo, debe tener unos propósitos (no confundir con objetivos y KPIs), unos medios adecuados para darles cauce y una estrategia.

Pongamos unos ejemplos de propósitos:

-Demostrar conocimiento y autoridad para posicionarme en una especialidad profesional
-Conseguir contactos de calidad para hacer negocio

…Y unos ejemplos de medios:

-Escribir un blog
-Crear un grupo en LinkedIn
-Mantener una cuenta en Twitter

Podríamos pasar un día entero poniendo ejemplos de “propósitos” sin repetirnos y nunca llegaríamos mencionar cosas así:

-Satisfacer mi afán de protagonismo
-Demostrar al mundo lo importante que soy y la suerte que tienen los demás de que yo esté aquí para iluminarles

Sin embargo, si llegáramos a hacerlo, si realmente tuviéramos ese tipo de propósitos y fuésemos capaces de expresarlos conscientemente en esos términos, veríamos que el blog y otros medios 2.0 son herramientas igualmente útiles.

Es obvio. Si quieres construir un templo a tu persona ¿qué mejor lugar en el siglo XXI que Internet? Ya no hacen falta el mármol ni la mano del escultor. Con cuatro duros tu prima te hace un templo virtual.

Pero aunque no sea la vanidad quien gobierna nuestras intenciones, sabemos que los grandes (o pequeños) egos que habitan en nuestro interior se abren paso para imponer sus intereses donde no queremos que lo hagan. Y sus víctimas, reos de nosotros mismos, pagamos las consecuencias.

Está muy claro: si queremos aumentar nuestra cifra de negocio pero a lo que realmente dedicamos nuestras energías es a hacer crecer nuestros egos, los resultados no serán nunca los esperados.

Tampoco llegaremos muy lejos escondiéndonos o negando nuestro talento ya que ¿cómo vamos a generar confianza sin dar la cara ni ponernos en valor?

El ego como contenido

¿Qué busca realmente la audiencia?

La audiencia busca contenidos de valor. También quiere saber quién produce el contenido: ¿tiene autoridad? ¿es creíble? Pero no debemos confundir estas dos necesidades. No podemos convertir el ego en contenido, porque el ego de otro no es un contenido de valor para mi, salvo que forme parte del producto.

El ego como contenido, salvo casos muy excepcionales, no suma, sino que resta, y por tanto es un obstáculo para la consecución de nuestras metas.

Convertir tu web en el templo de una estrella del pop o un gurú de la moda solo es una buena idea si realmente eres una estrella del pop o un gurú de la moda. La clase de personas que se dejan impresionar por los aires que se da un completo desconocido existen, qué duda cabe, pero ¿son tu audiencia?

Si vendes servicios profesionales a empresas, por ejemplo, ¿crees que un empresario va a pensar que eres un crack porque has puesto tu foto como fondo de tu web a 1080 pixels? ¿no se llevará, más bien, la impresión contraria?

El tamaño sí importa

En el extremo opuesto al de los grandes egos también tendremos problemas: ¿confiará en mí un cliente si me escondo, si no doy literalmente la cara?

Si no demuestro a mi interlocutor que estoy capacitado, que tengo conocimientos y experiencia ¿me dedicará su tiempo o querrá marcharse? Si no muestro confianza en mí mismo ¿querrá tenerme como colaborador?

Se escriben ríos de tinta sobre los grandes egos pero muchas veces olvidamos que los problemas de escala siempre tienen un abismo a cada lado.

La gran pregunta

En el área del branding personal, la gran pregunta que nos tenemos que hacer a la hora de revisar nuestra estrategia en la red es:

¿Tengo mi ego bajo control?

En uno de los extremos, deberíamos preguntarnos:

¿Me he puesto como meta, sin saberlo, satisfacer mi vanidad? ¿Quiero crecer profesionalmente o ser el muerto en el entierro?

…O en el otro extremo:

¿Acaso me he puesto como meta alimentar mi inseguridad? ¿Quiero crecer profesionalmente o hacer crecer el dinero en los árboles mientras paso desapercibido?

Y tú, ¿tienes tu ego 2.0 bajo control?

Enlaces

Gracias por dedicarme unos minutos, espero que este contenido te haya sido de utilidad.

Termino con un enlace a un interesante artículo de Oscar del Santo en Puromarketing.com con el sugerente título de “¿Por qué tu marca personal no gira en torno a ti?” y otro al blog de Arancha Ruiz que nos habla de “Cuando algunos Cracks! quieren ser Gurú”.